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La Casa del Abuelo Lucas La Casa del Abuelo Lucas

Ruta por la ribera del Duero

En busca de arte, tradición y del deleite con su gastronomía, que tiene en sus asados y sus vinos, argumentos que por si solos justifican su visita.

Cuna de vinos que llevan su nombre, cada día más reconocidos entorno a su principal núcleo de población Aranda de Duero, encontramos otros lugares no menos atractivos como Peñaranda, Roa, Caleruega, Fuentecen, Clunia maravilloso legado de nuestros antepasados romanos y atravesaremos un auténtico mar de viñedos que dan a esta comarca una fisonomía especial.

Iniciamos la visita por Gumiel de Hizan, solar de antiguos linajes en cuya iglesia parroquial del s XV. Y XVI merece especial atención el retablo mayor de autor desconocido, la escalinata, la pila bautismal y la fachada neoclásica. Continuando el paseo nos acercamos a La Aguilera, con su convento-santuario franciscano Domus Dei donde se encuentran las reliquias de San Pedro Regalado patrono de los toreros, destaca el interior de la iglesia conventual del s. XVIII y la capilla camarín del santo barroca. Gumiel del Mercado nos ofrece en recorrido por un interesante conjunto urbano con casas nobles, arcos de murallas y su iglesia gótica con una torre almenada del s. XV dedicada a San Pedro, en la iglesia de Santa María encontraremos una imagen sedente de la Virgen con el Niño del s. XV. En Sotillo de la Ribera encontraremos el típico paisaje ribereño, de viñedos y bodegas las cuales podemos visitar, y destacaremos sus elegantes edificios blasonados como el Ayuntamiento, la Casa de la Botica y la Casa Grande de los s. XVII y XVIII, la iglesia parroquial esta dedicada a Santa Águeda y guarda un Niño Jesús de mármol y un conmovedor Cristo arrodillado sobre la bola del mundo. En La Horra nos darán la bienvenida las zarceras de las bodegas cónicas. Llegamos ahora a Roa, la antigua Rauda romana, y anterior asentamiento vacceo, se asienta sobre un espolón rocoso dominando el valle del Duero. En ella murió el cardenal Cisneros mientras esperaba en vano la llegada de Carlos V y siglos después en su plaza fue ajusticiado Juan Martín Diez, “el Empecinado”. De su glorioso pasado da fe la iglesia colegial de Santa Maria construida en el siglo XVI donde destaca su interior del gótico tardío, la sillería gótica, la pila bautismal del s. XIV y capillas con preciosos grupos escultóricos. Al abandonar la villa visitaremos el puente sobre el río Duero, la cercana población de Haza nos recibe con la silueta de sus murallas y torres abandonadas, recordando su pasado de fuerte bastión en las avanzadas de repoblación castellanas. Aquí nació y vivió Santa Juana, madre de Santo Domingo de Guzmán, y hablando del Santo daremos un salto para visitar Caleruega, cuna de Santo Domingo de Guzmán, patrono de la provincia de Burgos y fundador en 1216 de la Orden de Predicadores. Destaca el conjunto conventual construido alrededor del torreón de los Guzmanes, donde un pozo de aguas milagrosas señala el lugar donde nació el santo en el año 1170. En Baños de Valdearados encontramos unos interesantes mosaicos del s. IV como el dedicado al dios romano del vino, Baco. Nos acercamos a Peñaranda de Duero donde el castillo medieval de los Avellaneda marca su silueta y bajo él se extiende el caserío donde destaca la plaza del Duque donde se encuentra el rollo jurisdiccional y la iglesia colegial de Santa Ana, en cuya portada barroca se alojan varios bustos romanos traídos de Clunia. No debemos olvidar el Palacio de los Zúñiga y Avellaneda donde destacaremos los artesonados góticos, mudéjares y renacentistas, así como la Botica de los Jimeno perteneciente a una tradicional familia de boticarios y farmacéuticos, conservando la botica tradicional del s. XVII con un espléndido botamen de la época. Nos encontramos ahora en Coruña de Conde, en ella Diego Martín Aguilera, vecino del pueblo, consiguió en 1793, desde un cerro próximo, volar con un rudimentario aparato construido por él, convirtiéndose en uno de los pioneros de la aviación en España, la población posee dos puentes romanos legado de su proximidad a Clunia, antigua ciudad romana de gran importancia y cabeza del convento jurídico de la Hispania Citerior, guarda el esplendor y las ruinas de una de las ciudades romanas más importantes del norte de la península, fue capital del imperio en tiempos de Servio Sulpicio Galba, al proclamarse en ella, sublevándose contra Nerón en el año 69dc, emperador de Roma. Entre sus ruinas podemos admirar los edificios del foro, las termas imperiales, el teatro tallado en la roca y con capacidad para 9.000espectadores, uno de los mayores de hispania y restos de numerosas casas decoradas con mosaicos. El monasterio premostratense de La Vid hoy de agustinos, fundado en el s. XII sobre donde se halló la imagen de la Virgen de la Vid. En el s. XVI se añade la iglesia, la capilla mayor y el crucero, llama la atención su portada churrigueresca, rematada por una airosa espadaña que alcanza los 33 metros de altura, en el interior destaca el retablo mayor donde se encuentra la imagen de Ntra. Señora de la Vid del s. XIV realizada en piedra policromada. Nuestra ruta finaliza en Aranda de Duero, donde además de sus monumentos, ha traspasado las fronteras de la fama por sus asados acompañados por los vinos de la ribera, lugar de realengo, corte en el reinado de Enrique IV y leal a la causa de la princesa Isabel para la sucesión de la corona es en esta época cuando a finales del XV y principios del XVI, se realiza, entre otras importantes obras, la Iglesia de Santa María, gótica, con una bellísima portada atribuida a Simón de Colonia. En el interior destaca la capilla de los Salazar, la escalera del coro y el púlpito del s. XVI. El retablo de estilo renacentista es de finales del s. XVI. No muy lejos la Iglesia de San Juan Bautista donde se celebró el concilio de Aranda en 1473 marca la parte más antigua del núcleo urbano, donde se alternan antiguos palacios y casonas señoriales con sencillas casas de piedra y adobe, llama la atención su plaza mayor con los típicos soportales y el templete de música así como las bodegas subterráneas, de las cuales muchas de ellas pueden visitarse.